










El pasado fin de semana Bad Bunny inició su esperada e inédita residencia de 30 conciertos en el Choli de San Juan de Puerto Rico. Se trata de un acuerdo apropiado para apoyar Debi Tirar Más Fotos, su último disco, que celebra y rinde homenaje a la música y la cultura de su tierra natal y que, sobre todo, funciona como una rotunda declaración sobre el amor a la patria, o amor al país, y la importancia de preservar las tradiciones de la isla. La residencia lleva por título No Me Quiero Ir de Aquí, que hace referencia tanto al deseo del artista de quedarse en casa tras años de giras y proyectos que le llevaron al extranjero, como a la idea de tener que emigrar a Estados Unidos continental en busca de más oportunidades, como se han visto obligados a hacer tantos puertorriqueños. Las primeras 12 fechas estuvieron disponibles exclusivamente para residentes de la isla, enfatizando aún más el punto de que este es un disco dedicado a los boricuas.
En los últimos años, el method dressing en los conciertos se ha convertido en la norma, pero en estos conciertos de Bad Bunny, el estilismo también tenía un significado más profundo, ya que los asistentes abrazaron elementos del traje nacional puertorriqueño. Muchos jóvenes acudieron vestidos de jíbaros, un término acuñado en el siglo XIX para referirse a los pobres que vivían en las montañas y trabajaban como agricultores, pero que desde entonces se ha convertido en un símbolo de la identidad nacional puertorriqueña. Para las mujeres, eso significaba faldas con volantes y blusas blancas con volantes sin hombros, mientras que los hombres llevaban camisas blancas abotonadas con las mangas remangadas, pantalones blancos o caqui y un pañuelo rojo atado al cuello, todo ello rematado con una pava: un sombrero sin ala tejido con paja, con los trozos sobrantes creando una especie de flecos a su alrededor. La pava fue un accesorio especialmente popular en los shows, ya que el intérprete de La Mudanza la ha incorporado a su estilo personal (incluso en la Gala del Met, donde se hizo confeccionar una versión especial por el sombrerero puertorriqueño De León Headwear para acompañar su look de Prada).
Aparte de la pava, el motivo más popular fue, obviamente, la bandera de Puerto Rico, que se vio en todo, desde sombreros hasta bikinis y vestidos, pasando por el maquillaje. La Flor de Maga, la flor nacional de la isla, fue otro accesorio recurrente, que solía verse escondida detrás de las orejas de las jóvenes. El ambiente encapsulaba a la perfección un dicho popular de la isla: “Yo soy boricua, pa’ que tú lo sepas”.
